BUIT PER PLE. LLENO POR VACIO via augusta 197
PRIMER PREMIO CONCURSO
PRIMER PREMIO CONCURSO
ARQUITECTOS
Camila Aybar y Juan José Mateos
con Maria Borrell, Jorge Jover
PRESUPUESTO
20M€
SUPERFICIE
10.300 m2
CLIENTE
Ministerio de Hacienda
Si analizamos Vía Augusta en el tramo más cercano a la zona de actuación es fácil observar que nos encontramos en un entorno en el que predominan los edificios de carácter domestico, con materiales cerámicos y una proporción de llenos y vacios, adaptadas el uso domestico. Esta herramienta conceptual del lleno y el vacio recorre toda la propuesta, desde los elementos de fachada que configuran una eficaz protección solar y herramienta de adaptación escalar, hasta las operaciones puntuales que se producen en el interior del núcleo equilibrando los llenos y vacios existentes con la edificabilidad disponible.
El entorno urbano se desarrolló a caballo entre la aprobación del plan General vigente y el estado anterior, por lo que existe una gran heterogeneidad en la altura de edificios. Esta situación demanda una cuidada reflexión sobre el carácter que debe tener una actuación pública y su relación con su entorno inmediato. Cualquier enfoque que busque una adecuada integración deberá entender cuidadosamente este contexto sin ignorarlo. Nuestra propuesta se acerca a esta adaptación mediante tres estrategias simultaneas.
En primer lugar proponemos utilizar la nueva envolvente como elemento de adaptación escalar. La vocación de un edificio de carácter público deber buscar su relevancia urbana no únicamente a través de su tamaño sino también a través de su escala, un concepto que debe entenderse más relacionado con la percepción que con su tamaño.
Mediante la utilización de un patrón adaptable a lo largo de las diferentes plantas del edificio que permiten una protección solar variable en vertical y una lectura ambigua de su escala se consigue difuminar la lectura inmediata de los límites entre plantas.
Se propone potenciar esta vocación de relación con el entorno mediante un sistema de fachada de límites difusos y de condición porosa y permeable. En esta fachada los vidrios nunca se sitúan como un plano continuo en un muro cortina, sino como parte del conjunto y borde difuso, al modo de la escultura de Antony Gormley, permitiendo entender lo global a partir de lo parcial, reconstruyendo perceptivamente la imagen del conjunto y evitando una lectura inmediata de su escala real.
En segundo lugar, en esta envolvente se utiliza una combinación de materiales evitando la presencia de un muro cortina de vidrio brillante continuo. Se busca el equilibrio del lleno y el vacio mediante la utilización de materiales cerámicos en tonos ocres, consiguiendo una adecuada relación con el entorno y su gama cromática y material.
Por último, al tratarse de una pieza exenta, como muchas de las que la rodean, se usa el plegado de la geometría de la fachada para adaptase hacia Calvet y subir ligeramente la envolvente hacia Vía Augusta para integrar la presencia de las instalaciones en cubierta.
En lo que se refiere a la energía gris contenida en el edificio actual se propone una reutilización de más del 95% de la estructura y en lo que se refiere a los cerramientos actuales se propone la reutilización del acabado de fachada como acabado del núcleo al interior aprovechando su despiece vertical y la fijación mecánica de la que dispone.